Manchas de realidad

Espejo como lugar sensible, superficie imaginaria, donde se confronta el problema del conocimiento, de la identidad y de la realidad; en su planitud, en su escurridiza textura hay una multiplicidad interactiva de espacios, un cruce de lo real, lo simbólico y lo imaginario, lo mental y lo sensible. El objeto de la mirada en el espejo es objeto inexistente, pero existe, irreal pero absorbido por la porosidad de lo real, forma pero espectral en el vacío, presencia desdoblada, hay un desdoblamiento entre el sujeto y el objeto, el consciente y el inconsciente. El yo y el (lo) otro, lo real y el fantasma.  Se revela a sí mismo a través del “otro” y de lo “otro”, el cuerpo en el espejo revela la sombra de un fenómeno de desdoblamiento.
Piedad Solans en el capítulo “del espejo a la pantalla, derivas de la identidad”, del libro “arte, cuerpo y tecnología”

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